Cordiales saludos amigo, amiga oyente. Bienvenido al estudio bíblico del día de hoy. Permítanos hacerle una pregunta, pero queremos una respuesta lo más franca y sincera de su parte. ¿Cuál es su reacción cuando le sobreviene una calamidad que Ud. no la ha provocado? Digamos que de pronto su jefe le llama a su oficina y le informa que Ud. será despedido de su empleo ante el recorte de personal que se está haciendo en la empresa. O qué tal si luego de revisar los análisis de laboratorio, el médico le informa que Ud. o alguno de sus seres queridos padece de una enfermedad incurable. O su esposo que ha estado actuando de una manera muy extraña últimamente le confiesa que le ha sido infiel con alguien que Ud. conoce. Son solamente suposiciones, pero quizá nos sirvan para imaginar al menos lo que haríamos en circunstancias así. ¿Cuál sería su reacción? ¿Ya respondió? Muy bien. Guarde por ahora su respuesta en algún rincón de su mente. Para que vea cómo reaccionaron otros ante circunstancias muy adversas, permítanos citar el caso de Cipriano, estando en el destierro por su fe en Cristo, fue condenado a muerte en Cartago, allá por el año 258. Cuando se le leyó la sentencia de muerte dijo: Te doy gracias Dios Altísimo que has tenido a bien liberarme de las cadenas que son mi propio cuerpo. Otro mártir, cuyo nombre fue Henry Vos, ante la guillotina que pronto haría rodar su cabeza por el suelo dijo: Si tuviera dos cabezas, ambas se las daría por Cristo. Juan Buisson, al saber que pronto iba a ser martirizado dijo: Mi muerte me librará de una doble prisión. De este cuerpo pecaminoso primeramente y de la inmunda celda que me ha retenido por tantos años. Y así por el estilo, podríamos citar caso tras caso de personas que reaccionaron de una manera muy especial cuando enfrentaron circunstancias muy, pero muy difíciles, con amenaza de perder la misma vida. Ahora extraiga de su mente lo que habría sido su reacción ante las circunstancias adversas y compárela con la reacción de estos hombres. ¿Cuál es la diferencia? A lo mejor es una diferencia abismal, porque si somos honestos debemos admitir que cuando nos sobrevienen circunstancias adversas, lo primero que hacemos es quejarnos de nuestro infortunio, luego increpamos a Dios por haber permitido que nos ocurra aquello, después echamos mano de cualquier recurso disponible para salir de en medio de las circunstancias difíciles y si nada funciona, cuando lo hemos agotado todo, recién allí vamos a Dios y pedimos fuerza para soportar la prueba. Mientras tanto, hemos pasado apesadumbrados, preocupados, perplejos, atemorizados, tensos, amargados y todo lo demás que Ud. quiera incluir allí. ¿Qué es lo que a nosotros nos falta para que podamos mirar las circunstancias difíciles como las vieron algunos hombres y mujeres del pasado cuya perseverancia ante el fuego de la prueba ha sido un ejemplo para generaciones futuras? ¿Cómo es que podemos tener gozo en medio de las pruebas aun cuando las pruebas amenacen seriamente nuestra existencia en este mundo? Bueno, en el Nuevo Testamento existe un libro que trata justamente este tema. Es la carta del apóstol Pablo a los Filipenses y por varios días estaremos extrayendo de este maravilloso libro preciosas enseñanzas para saber cómo podemos tener gozo en medio de las circunstancias más adversas. Le invitamos por tanto a acompañarnos en la exposición de este fascinante libro.

Fieles a nuestra norma, antes de emprender el análisis de cualquier libro de la Biblia, tenemos que invertir algo de tiempo respondiendo algunas preguntas que nos ayudarán a dar un marco apropiado al libro a ser estudiado.

En él caso específico de la carta de Pablo a los Filipenses, en él estudio bíblico de hoy responderemos a las preguntas: ¿Quién es el escritor? ¿Quiénes son los destinatarios? ¿Cuál es la fecha de escritura? ¿Cuáles fueron las circunstancias que motivaron al autor a escribir esta carta? ¿Cuál es el tema general de la carta? Y finalmente ¿cuál es la aplicación de esta carta para cada uno de nosotros?.

Muy bien. Vayamos a lo primero. ¿Quién es el escritor de la carta? Consideremos primeramente la evidencia externa. Según ella, hombres como Ignacio, Clemente de Roma, Policarpo, Ireneo, Clemente de Alejandría y Tertuliano afirmaron que la carta fue escrita por el apóstol Pablo.

Tanto el canon de Muratori como el canon de Marción asignan a Pablo la autoría de esta carta. En cuanto a la evidencia interna, el primer versículo del capitulo 1 cita a Pablo como el autor de la carta y el estilo de escritura de toda la carta clama a gritos que su autor es Pablo. Concluimos por tanto que la carta fue escrita por el apóstol Pablo.

Pasemos a la segunda pregunta. ¿Quiénes son los destinatarios de la carta? En el versículo 1 del capitulo 1 vemos que la carta fue escrita a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos.

En este tiempo había una sola iglesia local en la ciudad de Filipos y Pablo se dirige a los creyentes de esa iglesia en general, incluyendo a sus líderes, los obispos y diáconos. En nuestro próximo estudio bíblico indicaremos detalles de cómo se inició la iglesia en esa ciudad y la importancia que tenía la ciudad en el imperio romano.

Vayamos ahora a la tercera pregunta. ¿Cuál es la fecha de escritura de la carta? Todo parece indicar que la carta fue escrita aproximadamente en el otoño del año 61 DC, para entonces, el cruel y despiadado Nerón era el emperador del Imperio Romano.

En cuanto a la cuarta, pregunta, cuáles fueron las circunstancias que motivaron a Pablo a escribir esta carta, empezaremos diciendo que Pablo se encontraba prisionero en Roma. Esto llegó a oídos de los creyentes de Filipos, quienes levantaron una ofrenda para él y designaron a Epafrodito como el portador de esta ofrenda.

Una vez que Epafrodito llegó a Roma y entregó la ofrenda a Pablo, decidió quedarse un tiempo ayudando al apóstol en sus aflicciones. En estas circunstancias, Epafrodito enfermó gravemente, inclusive se llegó a temer por su vida, pero Dios tuvo misericordia de él y le devolvió la salud. Una vez sano estuvo en condiciones de regresar a Filipos y aprovechando de su viaje. Pablo envió con él esta hermosa carta dirigida a todos los creyentes en Filipos.

En relación al tema de la carta de Pablo a los Filipenses, bien podemos decir que la carta responde a la pregunta: ¿Cómo podemos experimentar gozo en medio de circunstancias adversas? En los cuatro capítulos que forman esta corta carta, encontramos por quince ocasiones la palabra gozo o el verbo gozar o regocijarse. Es como si Pablo estuviera dándonos una lección práctica de cómo envolver en gozo las aflicciones para que no nos afecten negativamente. Note por ejemplo lo que dice el versículo 18 del capitulo 2 «Y asimismo gózaos y regocijaos también vosotros conmigo»

¿Cómo es posible que un hombre esté preso por no menos cinco años en las peores condiciones imaginables y sin embargo diga que se está gozando y regocijando? Nos interesa saber cual fue su secreto para ello. La carta toda trata este tema.

Finalmente, sobre la aplicación. ¿Cómo podemos aplicar lo que Pablo dice en esta carta a nuestra situación particular? Volvamos a la pregunta que hicimos al Iniciar este estudio bíblico. ¿Cuál es nuestra reacción cuando nos hallamos inmersos en circunstancias difíciles? No siempre es la reacción qué Dios espera de nosotros ¿verdad? ¿Cómo podemos cambiar nuestra manera de reaccionar ante el surgimiento de las pruebas? En esta carta de Pablo encontramos mucho material para ello y a partir de nuestro próximo estudio bíblico vamos a extraer tesoros sobre ello. Le invitamos pues a que nos acompañe.

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