Saludos amigo oyente. Es motivo de gran gozo para nosotros saber que contamos con su síntoma. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. Nuestro tema de estudio es un programa de 10 pasos orientado exclusivamente afirmar en la fe a un nuevo creyente. Este programa ha sido diseñado por el Dr. Woodrow Kroll quien es Presidente de Back to the Bible Internacional, organización a la cual pertenece La Biblia Dice… Habiendo considerado ya los siete primeros pasos de este programa, en el estudio bíblico de hoy, David Logacho nos hablará del octavo paso.

¿Qué hago ahora que soy de Cristo? Es la pregunta que frecuentemente escuchamos de labios de un sin número de nuevos creyentes. En respuesta a esta pregunta, con su habilidad característica, el Dr. Woodrow Kroll ha escrito un librito titulado: 10 Primeros Pasos para el nuevo creyente. Este librito a sido publicado en español por La Biblia Dice… y lo estamos usando como guía para esta corta serie. Ya hemos cubierto los siete primeros pasos. Nos hará mucho bien hacer memoria de ellos. Primero, asegúrese de que es salvo. Segundo, dígaselo a alguien. Tercero, establezca un tiempo devocional. Cuarto, ore. Quinto, haga amistades cristianas. Sexto, busque una iglesia verdaderamente cristiana. Séptimo, bautícese. Ahora nos corresponde tratar el octavo paso. Dice así: Aprenda a ofrendar. Sí, amigo oyente, el aprender a ofrendar es una de las primeras lecciones que todo nuevo creyente debe aprender. El Nuevo Testamento habla mucho de dar a Dios. Para Dios es muy importante la forma como usamos el dinero, porque en definitiva el dinero que usamos es dinero de Dios. Alguien ha dicho que una sexta parte de los libros de Mateo, Marcos y Lucas y 12 de las 38 parábolas de Jesús tienen que ver con el dinero. Parte del buen uso del dinero del Señor es devolver a Dios una parte del dinero que él nos ha dado para que lo administremos. Se puede pensar en al menos tres razones por las cuales Dios pone tanto énfasis en que debemos aprender a ofrendar. La primera, aprender a ofrendar es importante porque dar es parte integral del carácter de Dios y Dios quiere que sus hijos seamos como él. Dios es dador por naturaleza. Note lo que dice Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Allí lo tiene. Dios es amor, pero su amor no es puramente emocional, sino que es un amor que mueve a la acción. ¿Cuál fue la acción? Pues, dar. Dios dio lo más precioso, lo más puro, lo más santo, lo más amado. Dios dio a su Hijo unigénito y más aún, Dios dio su Hijo a personas que no lo merecían, personas como Ud. y yo amigo oyente. No lo merecíamos porque dice la Biblia que a causa de nuestro pecado, nosotros éramos enemigos de Dios por naturaleza. Tan fue así, que los hombres a quienes fue dado el Hijo de Dios terminaron odiando, humillando y matando al Hijo de Dios. Pero a pesar de ello, Dios no retuvo a su Hijo sino que lo dio. Dios es un dador por naturaleza y nosotros sus hijos deberíamos también ser dadores por naturaleza. Nuestro dar debería ser como el de Dios, Un dar sacrificial, un dar algo que nos cueste, un dar a personas que no lo merecen. Dar glorifica a Dios porque nos hace más como él. La segunda razón para aprender a ofrendar es porque dar es un mandato para todo creyente. A lo largo de toda la Biblia encontramos muchos principios para ofrendar. Si el dar fuera sin importancia o si fuera opcional, Dios no habría dado tanta importancia a este asunto en su palabra. Por ejemplo, el dar debe ser periódico. La primera parte de 1ª Corintios 16:2 dice: “Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo” Cada domingo, que es el primer día de la semana, todos los creyentes deberíamos poner aparte lo que hemos decidido dar al Señor. Esto de poner aparte, significa colocar la ofrenda en un sitio donde no existe riesgo de que ese dinero sea utilizado para un propósito diferente. No sea como aquel creyente que por no poner aparte lo que ha decidido ofrendar al Señor, se hace préstamos a sí mismo de ese fondo. Por un poco de tiempo mantenía un registro de lo que estaba debiendo entre comillas, pero en algún momento ya perdió la cuenta. Es importante tomar lo que es del Señor y ponerlo lejos de la tentación de usarlo en otra cosa. Además de periódico, el dar debe ser proporcionado, según haya prosperado, dice 1ª Corintios 16:2. Esto significa que mientras más prosperidad haya, mayor será lo que se da al Señor. El diez por ciento puede ser un comienzo modesto, algo menos que eso, parece inaceptable, pero no deberíamos atarnos al diez por ciento por toda la vida. Un dar proporcionado irá incrementando paulatinamente el porcentaje, a medida que va prosperando. De esta manera, a lo mejor llegaremos a ser como Le Turneau quien al final de sus días estaba dando el 90 por ciento de sus ganancias al Señor y vivía de lo más bien con solamente el 10 por ciento. Esto es dar proporcionado. El dar, además de ser periódico y proporcionado, también debe ser sacrificial. Esta fue la gran lección de Marcos 12:41-44 donde dice: “Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba como el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca, porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” Así es amigo oyente, Dios se deleita en uno de sus hijos que da más allá de sus fuerzas y lo bendice en gran manera. A ellos ha sido dada la promesa en Filipenses 4:19 donde dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. El dar entonces debe ser periódico, proporcionado, sacrificial y finalmente el dar debe ser con alegría y no por obligación. 2ª Corintios 9:7 dice: “Cada uno de como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” Robert Rodenmayer dice lo siguiente: Hay tres maneras de ofrendar: dar a regañadientes, dar por obligación, y dar con gratitud. La ofrenda a regañadientes dice: Detesto dar. Dar por obligación dice: Tengo que hacerlo. Dar con gratitud dice: Quiero hacerlo. Sí, amigo oyente, así como estos, existe un buen número de principios para ofrendar. Esto significa que el ofrendar es importante para Dios y por eso sus hijos debemos ponerlo en práctica lo antes posible. La tercera razón para aprender a ofrendar lo antes posible es porque ofrendar trae alabanza y acción de gracias a Dios El corazón y la mano van siempre juntas. Cuando su corazón está lleno de alabanza a Dios, su mano expresará esa alabanza mediante una ofrenda. ¿Quién merece más acciones de gracias que Dios? Él nos amó, él envió a su Hijo para que muera por nosotros, él nos salvó. Ahora, Ud. está dando pasos para ser conformado a la imagen de su amado Hijo, el Señor Jesús. Uno de esos pasos es aprender a ofrendar. Qué triste es que si de alabar al Señor se trata nuestra boca se abre de par en par, pero si de dar al Señor se trata, a nuestra billetera no la encontramos en ningún lado, y cuando la encontramos nuestra mano siempre se dirige a los billetes de menor denominación. Dar es otra forma de adorar amigo oyente, no la despreciemos jamás, demos con alegría porque como ya hemos dicho, Dios ama al dador alegre. Cada semana, aparte para Dios algo de su tiempo. Tal vez quiera hacerlo por medio de su tiempo devocional o mediante algún servicio para Él en su iglesia local. Y cada semana aparte para Dios algo de sus ingresos. Luego délo ya sea a su iglesia o a algún otro ministerio espiritual que le haya sido de bendición. Pero sea como sea, adquiera el hábito de dar a Dios una porción de lo que Él generosamente le ha dado. Ofrendar le hará a Ud. un creyente más gozoso, y es uno de los más importantes primeros pasos para el nuevo creyente.