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naufragio emocional

Si quieres matar la flor de tu jardín que más amas, simplemente riégala todos los días. En poco tiempo verás sus hojas caer y su tallo doblarse por la podredumbre en su base. De la misma manera, si quieres matar una relación con alguna persona aférrate a ella de manera asfixiante. Al poco tiempo verás cómo se aleja de ti y quedas nuevamente solo, sola.  Muchas veces nos aferramos a las personas o cosas que consideramos muy valiosas simplemente por temor a perderlas. Experiencias traumáticas del pasado nos persiguen y activan en nuestro interior un mecanismo de defensa, miedo e inseguridad que, consciente o inconscientemente regula cada una de nuestras relaciones interpersonales. Si no sabemos manejar nuestro temor a la...

Si quieres matar la flor de tu...

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Igual que un lápiz

Cuenta una simpática historia sub-real, que el inventor del lápiz le dijo a su promisorio invento: “Mira, mi lápiz, voy a decirte cinco cosas. Solamente cinco cosas que nunca debes olvidar: Necesitas que alguien te use, pues por sí solo no tienes valor alguno. No puedes moverte ni alzarte para escribir. Debes permitir que otro te tome en sus manos y te mueva a su antojo para que seas útil. Te vas a equivocar, y por ese motivo es que dispuse en tu extremo posterior el borrador. ¡No te desanimes! Si algún trazo no salió como estaba planeado, simplemente usa el borrador, quita lo malo, corriges y vuelves a intentarlo. Pero sabe que los fracasos llegarán. Lo realmente importante es lo que llevas...

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entrega tu manto

Llegamos a la vida desnudos. No sólo física sino también emocional, intelectual y espiritualmente. Lentamente nos vamos cubriendo de capas y más capas que llegan a conformar nuestra imagen, nuestra identidad. Son mantos que nos cubren. Necesitamos cubrirnos, pues el pecado nos ha mostrado cuán vergonzosa es nuestra condición ante Dios y la vergüenza pasó a tomar un roll protagónico en nuestra experiencia de vida. Mayormente, esos mantos, son tan ridículos como las hojas de higuera que nuestros primeros padres escogieron escondidos en el bosque. Esas capas que vamos adquiriendo a medida que nos abrimos paso en este mundo son muchas veces necesarias. Pero pueden llegar a transformarse en disfraces que ocultan la tragedia de nuestra verdadera identidad y empezamos...

Llegamos a la vida desnudos. N...

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¿qué es la vida?

Has oído hasta el cansancio que lo esencial es invisible a los ojos. Que por andar apurados nos perdemos los detalles más importantes de nuestra vida, pero seguimos inmersos en esta vorágine de activismo, consumismo, compromisos y viajes. Lo triste de esta nefasta realidad es que nos damos cuenta tarde. Cuando nuestro cónyuge se fue de nuestro lado acusando falta de amor o cuando nuestros hijos crecieron con todo lo necesario para abrirse paso en esta sociedad (título, vehículo propio, cuenta bancaria), pero con su tanque emocional vacío. Hemos lanzado al mercado de la vida monstruos de cabeza grande y corazón vacío. Cuando una salud reducida y acabada nos recuerda que descuidamos hasta nuestro cuerpo y hoy se nos van...

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el camino de siempre

Mi amigo salió de su casa ese domingo, como era de costumbre, rumbo a la iglesia, junto a su familia. Había transitado la misma ruta centenares de veces durante varios años. En la esquina, un grupo de hombres tambaleantes le indicaron con sus manos que más adelante algo no andaba bien. Dejaban ver claras muestras en sus ropas y rostros de una noche de sábado con olor a alcohol. No les prestó atención. En verdad no eran dignos de confianza. Llegó normalmente  a la esquina de la iglesia y, para su sorpresa, el pueblo había organizado una fiesta comunal y no había manera de pasar con el vehículo. Frustrado, tuvo que desandar el camino andado y escoger otro, sin  antes...

Mi amigo salió de su casa ese...

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Abre tu puño

En nuestro diario andar experimentamos variadas situaciones incomprensibles. Muchas veces son esas situaciones las que provocan en nuestro corazón sentimientos de temor por considerarnos abandonados y desprotegidos de parte de Dios. En ese estado de enojo culpamos a Dios y a las personas por inconvenientes que, en la mayoría de los casos, son consecuencias de malas decisiones personales. Actuamos de manera enajenada de Dios, nos metemos en problemas, sufrimos el daño y levantamos nuestro puño al cielo exclamando: “Dios ¿Por qué me has hecho esto?” Y Dios nos mira con pena desde su trono y pareciera respondernos: “Si me hubieras escuchado cuando te lo advertí…” No en vano dice Él en su Palabra “El prudente ve el mal y se...

En nuestro diario andar experi...

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resistencia al cambio

Desde que nacemos entramos en un incansable proceso de construir aquellos significados desde donde vamos a mirar el mundo que nos rodea. Muchas veces todo este sistema de creencias por más insignificantes que parezcan, definen lo que hacemos, lo que esperamos y proyectamos y cómo decodificamos el universo. En síntesis la “Visión” que tenemos de nosotros mismos gobierna y condiciona nuestra vida. El riesgo es quedar  “atrapados” en una forma de pensar que resista a todo cambio aunque vivamos experiencias nuevas que nos obliguen (por así decirlo) a revisar nuestras certezas porque quizá las que tenemos ya no sirvan para dar respuestas a lo nuevo. En las décadas del 80 y de los 90 los cambios fueron vertiginosos en muchos...

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por el gozo puesto delante de él

La famosa carrera de Maratón hace referencia al acto heroico en el cual Domedrión, general ateniense, corrió 42 kilómetros para dar la noticia al Gran Alejandro Magno sobre la victoria del ejército heleno en dicha ciudad: Marathon. Cuando los atletas griegos se disponían a correr la Maratón cada año lo hacían  conmemorando aquel suceso y a aquel soldado. De alguna manera cada competidor era poseído por ese espíritu de héroe y sólo pensaba en llegar primero. Sumado a este estímulo interior había otro externo que era el observar al podio, el estrado, los laureles, la corona que, intencionalmente, se ponía en el miso lugar de la partida. También hoy, en las carreras modernas, muchas veces el lugar de la largada...

La famosa carrera de Maratón ...

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piedad superficial

Prometemos lealtad en todos los ámbitos de nuestra vida. A veces incondicional y perpetua (como los votos maritales), otras condicionadas y cotidianas como mi compromiso laboral diario o mis obligaciones familiares. Algunos se esfuerzan por cumplirlas con responsabilidad  haciendo honor a sus palabras, otros viven vidas displicentes e irresponsables faltando a sus obligaciones y rompiendo sus votos a cada paso.  Esto es trágico, pero mucho más trágico se torna aun cuando esas promesas incumplidas van direccionadas a Dios. El texto arriba citado es tajante al respecto: “Vuestra lealtad es como nube matinal, y como el rocío de la madrugada, que se desvanece.” Son palabras de Dios y se pueden oír con cierto dejo de tristeza y melancolía. Como si Dios...

Prometemos lealtad en todos lo...

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