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¿Lo que quiero o lo que debo?

Es típica la actitud del niño que debe cumplir una tarea asignada por su madre, pero la posterga a lo largo de todo el día porque quiere hacer “otras cosas”. Lo triste es que esta actitud infantil, en muchos casos, nos acompaña el resto de la vida. Ya de adultos, persistimos con los mismos caprichos, recibiendo la consecuente disciplina. Queremos hacer cosas que no son prioridad. Nos abocamos a proyectos que no son sustentables, pretendemos avanzar en la concreción de nuestros castillos de naipes construidos sobre arena, y cuando todo sale mal, culpamos a Dios, las personas, el gobierno y la vida misma, menos a nuestra terca y caprichosa ceguera. Cuando hagas las cosas que debes hacer cuando tienes que...

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Huyendo de Dios

Desde chicos hemos experimentado el deseo de huir de algo o de alguien. Y no es cobardía, más bien es prudencia. Varias veces a la semana terminábamos detrás de los pantalones de papá o la falda de mamá mudos de miedo. Forma parte de ese instinto de conservación de toda especie viva, incluida la raza humana. Huíamos de un desconocido, huíamos de un fuerte ruido extraño. Huimos cuando nos sentimos desamparados por nuestros padres el primer día de clases en medio de una habitación desconocida y pintada de muchos colores, rodeados de otros niños con la misma cara de pánico que nosotros y una extraña mujer vestida con una ropa a cuadritos que con el tiempo nos enteramos que era...

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Espíritu de superación

Tres personajes, un mismo factor común. Veamos. Bartimeo, ciego de nacimiento. Se enteró que Jesús pasaba cerca de su comarca y no desaprovechó la oportunidad. Se acomodó en un lugar conveniente cerca del camino y cuando notó que se acercaba el nazareno comenzó a gritar con tanta fuerza que tenían que callarlo para que no moleste. Una mujer con hemorragias desde hacía doce años. No sabemos su nombre, pero perseguía a Jesús por atrás, escondida entre la multitud mientras se abría paso a través de ella y se auto convencía: “Si tan solo alcanzare a tocar el borde de su manto. Si tan solo lo tocare sé que seré sana”. El tercero, retrocediendo en la historia, Jacob, un luchador innato....

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Enredados

La historia del tercer hijo del gran Rey David, Absalón, nos deja varias lecciones de vida dignas de “no” imitar. Este presuntuoso joven manifestaba cierta adicción a las apariencias, similar a la adicción que millones de jóvenes experimentan hoy en día. Su cabello era motivo de especial orgullo. Pasaba horas frente al espejo (si es que los había en aquel tiempo. Creo que sí, aunque no como los de ahora) cepillando y adornando su cabello. ¡Y no era cualquier cabello! Aunque nos cueste creerlo se lo cortaba y pesaba cada año. ¡Dos kilos de pelo cortado! Abundante cabellera, ¿verdad? Continúa el relato del capítulo 12 del Segundo libro de Samuel diciendo que, desde la punta de su cabeza hasta la...

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Elévate

El niño disfrutaba intentando elevar su cometa por los aires. El día era perfecto, el viento firme y parejo alzaba otros cometas del lugar en competencia por ver cuál de todos llegaba más alto. Padres e hijos se sumaban al momento. Pero nuestro niño seguía intentando, solo eso, intentando… Y nada. Era su primera experiencia con cometas y estaba cometiendo un error típico pero fundamental, estaba corriendo a favor del viento, no en contra de él. En su inexperiencia no entendía cómo podía suceder esto, para que su cometa trepe por los aires debía enfrentar al mismo viento que le elevaría. Hasta que entendió lo “extraño” de esta verdad de la física y su frustración se cambió en disfrute. Lo...

El niño disfrutaba intentando...

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El verdadero problema

Los problemas se han llegado a convertir en “el pan nuestro de cada día”. Parecería que una vida sin problemas no es vida y que un día sin preocupaciones nos preocupa. “¡Qué extraño!, todo anda bien últimamente, algo va a pasar”. La realidad es que nos hemos acostumbrado a los problemas, pero estos no dejan de lastimarnos. El hecho de que se hayan tornado cotidianos no significa que nos hayamos amigado con ellos. ¡Al contrario! Ninguno de nosotros los desea. Pero allí están, acechando a la vuelta de la esquina en cada segmento de nuestras amenazadas vidas. Algunos son ajenos a nosotros, otros son por culpa nuestra, pero de todos modos hay que hacerles frente, pues ignorarlos es lo peor...

Los problemas se han llegado a...

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El enojo

Podemos disfrutar, compartir y amar en nuestras relaciones como así también sufrir, competir, odiar y enojarnos. El enojo es una emoción básica que se apoya en nuestra agresividad innata (necesaria para la auto conservación), pero que según hayan sido nuestras vivencias, vínculos primarios o nuestra historia, seremos más propensos o reaccionaremos a las cosas de mejor o peor manera. ¿Por qué nos enojamos?...

Podemos disfrutar, compartir y...

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El “debut” de la carne

Según el relato del Génesis, en el capítulo tres, Adán y Eva se iniciaban en la esfera de lo carnal, luego de desobedecer el consejo de Dios y escoger seguir el consejo de su engañoso corazón que comenzaba a susurrarle lo que era bueno y era malo. Cayeron en la seducción de Satanás y perdieron, por un trágico momento, la objetividad que ofrece una vida en obediencia incondicional a los preceptos divinos. En esencia era ese el fruto de aquel árbol prohibido, el tomar las riendas de la vida y comenzar a discernir entre el bien y el mal; ciencia que a partir de aquel mismo día le acarrearía nada más y nada menos que su misma muerte. La primera...

Según el relato del Génesis,...

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Dios no está indiferente

¿Qué relación tiene Dios con el mundo? ¿Es parte de los sucesos que hacen historia, o está alejado de los ruidos del mundo, viviendo en algún palacio inexpugnable? ¿El mundo se dirige por sí mismo, lo dirigen los hombres, o lo dirige Dios? Al ver lo que ocurre en nuestra vida es fácil pensar que Dios no se interesa en lo más mínimo. Cuando las sombras empiezan a cubrir el sol y las tinieblas nos rodean, los dolores nos tocan de cerca y la angustia se aloja en nuestra alma, es fácil creer que Dios está lejos. Hace muchos años, esto mismo le sucedió al salmista David y comenzó a hacerse estas preguntas: ¿volverá Dios a amarnos y a mostrarnos...

¿Qué relación tiene Dios co...

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Desesperado por la bendición de Dios

Si tienes cerca de ti una Biblia ábrela, por favor, en el capítulo 18 del evangelio según narra San Lucas. Allí te encontrarás con algunas escenas en las que se destaca la actitud persistente de aquel que desea fervientemente la bendición de Dios y, obviamente, la consigue. Veamos. Los primeros versículos narran, en labios del mismo Señor, el ruego suplicante de una desprotegida viuda ante su Rey. Este, cansado de tanta insistencia, y para no ser más molestado, le concede su petición. Luego sigue el relato de dos hombres que oraban. Uno, de los labios para afuera, era un presuntuoso fariseo (qué raro, los religiosos de siempre). El otro, un arrepentido cobrador de impuestos. El primero rogó por misericordia y...

Si tienes cerca de ti una Bibl...

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