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Lección reprobada, lección recursada

Cuando intentamos saltear lecciones para nuestra vida de parte de Dios, nos encontramos sin los recursos necesarios para enfrentar los proyectos de vida que nos hemos propuestos. Además, esa lección obviada se nos presentará nuevamente de frente en alguna vuelta de la vida. Hasta que no aceptemos el trato de Dios hacia nosotros como indispensable, aunque a nosotros nos parezca incongruente, seguiremos chocando de frente con la misma premisa de Dios, porque Dios no cambia su mensaje ni lo amolda según mi parecer. Es que la vida nos enseña, con el paso del tiempo, cosas que en aquel entonces no comprendíamos. Ahora sí. Son lecciones de vida que deben ser aprendidas a medida que atravesamos pruebas. Marta me sabe decir:...

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Las campanas de Dios

David fue una persona en la cueva otra en el palacio. Fue uno perseguido y otro aclamado, fue uno en el campo de batalla y otro en la azotea de su casa Real. Las reflexiones que escribió mientras pernoctaba en cuevas repletas de ladrones del desierto son monumentos de piedad. Pero una vez instalado en el palacio, cuando rey, sus problemas familiares le abrumaban. Mientras luchaba por su vida y la de sus soldados en los campos de batalla, su fe se aferró tan fuerte a su Dios como su puño a su espada. Cuando delegó a su ejército la tarea de liderar y se quedó descansando en la casa Real, en el tiempo en que todos los reyes salían...

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La vergüenza

Preferimos no hablar de aquellas cosas que nos dan vergüenza, sin embargo es necesario nombrarlas, describirlas, registrarlas para comprender qué nos pasa con eso y desde ahí poder superarlo. La vergüenza es un sentimiento que aparece en todos nosotros (porque a “todos” nos pasa), cuando alguna circunstancia exterior pone en evidencia un punto débil de nosotros, o podríamos decir de nuestro modo de percibirnos. Nuestro “orden armónico” se rompe, y nos trae un sentimiento de ilegitimidad, de disminución, de descalificación, de incomodidad con nosotros y con el entorno, provocando, por así decirlo, que tomemos distancia de aquellos aspectos de los cuales nos avergonzamos y de las personas con quienes sufrimos la vergüenza. Esto no es gratis para nuestro modo de...

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¿Lo que quiero o lo que debo?

Es típica la actitud del niño que debe cumplir una tarea asignada por su madre, pero la posterga a lo largo de todo el día porque quiere hacer “otras cosas”. Lo triste es que esta actitud infantil, en muchos casos, nos acompaña el resto de la vida. Ya de adultos, persistimos con los mismos caprichos, recibiendo la consecuente disciplina. Queremos hacer cosas que no son prioridad. Nos abocamos a proyectos que no son sustentables, pretendemos avanzar en la concreción de nuestros castillos de naipes construidos sobre arena, y cuando todo sale mal, culpamos a Dios, las personas, el gobierno y la vida misma, menos a nuestra terca y caprichosa ceguera. Cuando hagas las cosas que debes hacer cuando tienes que...

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Huyendo de Dios

Desde chicos hemos experimentado el deseo de huir de algo o de alguien. Y no es cobardía, más bien es prudencia. Varias veces a la semana terminábamos detrás de los pantalones de papá o la falda de mamá mudos de miedo. Forma parte de ese instinto de conservación de toda especie viva, incluida la raza humana. Huíamos de un desconocido, huíamos de un fuerte ruido extraño. Huimos cuando nos sentimos desamparados por nuestros padres el primer día de clases en medio de una habitación desconocida y pintada de muchos colores, rodeados de otros niños con la misma cara de pánico que nosotros y una extraña mujer vestida con una ropa a cuadritos que con el tiempo nos enteramos que era...

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Espíritu de superación

Tres personajes, un mismo factor común. Veamos. Bartimeo, ciego de nacimiento. Se enteró que Jesús pasaba cerca de su comarca y no desaprovechó la oportunidad. Se acomodó en un lugar conveniente cerca del camino y cuando notó que se acercaba el nazareno comenzó a gritar con tanta fuerza que tenían que callarlo para que no moleste. Una mujer con hemorragias desde hacía doce años. No sabemos su nombre, pero perseguía a Jesús por atrás, escondida entre la multitud mientras se abría paso a través de ella y se auto convencía: “Si tan solo alcanzare a tocar el borde de su manto. Si tan solo lo tocare sé que seré sana”. El tercero, retrocediendo en la historia, Jacob, un luchador innato....

Tres personajes, un mismo fact...

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Enredados

La historia del tercer hijo del gran Rey David, Absalón, nos deja varias lecciones de vida dignas de “no” imitar. Este presuntuoso joven manifestaba cierta adicción a las apariencias, similar a la adicción que millones de jóvenes experimentan hoy en día. Su cabello era motivo de especial orgullo. Pasaba horas frente al espejo (si es que los había en aquel tiempo. Creo que sí, aunque no como los de ahora) cepillando y adornando su cabello. ¡Y no era cualquier cabello! Aunque nos cueste creerlo se lo cortaba y pesaba cada año. ¡Dos kilos de pelo cortado! Abundante cabellera, ¿verdad? Continúa el relato del capítulo 12 del Segundo libro de Samuel diciendo que, desde la punta de su cabeza hasta la...

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Elévate

El niño disfrutaba intentando elevar su cometa por los aires. El día era perfecto, el viento firme y parejo alzaba otros cometas del lugar en competencia por ver cuál de todos llegaba más alto. Padres e hijos se sumaban al momento. Pero nuestro niño seguía intentando, solo eso, intentando… Y nada. Era su primera experiencia con cometas y estaba cometiendo un error típico pero fundamental, estaba corriendo a favor del viento, no en contra de él. En su inexperiencia no entendía cómo podía suceder esto, para que su cometa trepe por los aires debía enfrentar al mismo viento que le elevaría. Hasta que entendió lo “extraño” de esta verdad de la física y su frustración se cambió en disfrute. Lo...

El niño disfrutaba intentando...

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El verdadero problema

Los problemas se han llegado a convertir en “el pan nuestro de cada día”. Parecería que una vida sin problemas no es vida y que un día sin preocupaciones nos preocupa. “¡Qué extraño!, todo anda bien últimamente, algo va a pasar”. La realidad es que nos hemos acostumbrado a los problemas, pero estos no dejan de lastimarnos. El hecho de que se hayan tornado cotidianos no significa que nos hayamos amigado con ellos. ¡Al contrario! Ninguno de nosotros los desea. Pero allí están, acechando a la vuelta de la esquina en cada segmento de nuestras amenazadas vidas. Algunos son ajenos a nosotros, otros son por culpa nuestra, pero de todos modos hay que hacerles frente, pues ignorarlos es lo peor...

Los problemas se han llegado a...

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El enojo

Podemos disfrutar, compartir y amar en nuestras relaciones como así también sufrir, competir, odiar y enojarnos. El enojo es una emoción básica que se apoya en nuestra agresividad innata (necesaria para la auto conservación), pero que según hayan sido nuestras vivencias, vínculos primarios o nuestra historia, seremos más propensos o reaccionaremos a las cosas de mejor o peor manera. ¿Por qué nos enojamos?...

Podemos disfrutar, compartir y...

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