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Los que bajan su cabeza

Vivimos, hace algunos meses, uno de los eventos deportivos de mayor envergadura a nivel mundial. Atletas de varios países desfilaban por la pista en el acto inaugural de los juegos olímpicos: “Río 2016”. Mientras las diferentes disciplinas culminaban sus pruebas, el medallero olímpico se iba tiñendo de color oro, plata y cobre. En los podios de premiación, delegados del Comité organizador y celebridades del mundo de los deportes entregaban las respectivas medallas a los vencedores. Una y otra vez la ceremonia se repetía. Se anunciaban los ganadores del tercer, segundo y primer puesto (en ese orden). Cada uno de ellos subían emocionados y entre un mar de aplausos y, llegando al estrado, inclinaban sus cabezas para dejar que le pongan su...

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Bombero voluntario

En la experiencia de la esposa del Rey, en la hermosa novela titulada: “Cantar de los cantares” o “La mejor canción de amor de Salomón”, en la Biblia, este romántico monarca vestido con ropas humildes conquistó el corazón de la pobre sulamita. En el capítulo 2:14, abre ese corazón enamorado y dice: “Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque dulce es la voz tuya y hermoso tu aspecto”. Él deseaba escuchar la voz de su novia más que nada en el mundo. Como analogía de la relación del Señor con su iglesia, entendemos que a Él le gusta oír nuestra voz cuando oramos. Lo triste es que a nosotros no. (Por lo menos eso es lo que damos a entender...

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Aprendiendo a morir

Pretender vivir la “Vida de Cristo” sin estar dispuesto a pagar el precio de morir su muerte, es tan utópico como exigirle a una semilla que forme la nueva planta sin ofrecerle las condiciones ideales para que primero muera como un grano bajo el suelo, hunda sus raíces y germine. Creo que la tragedia del cristianismo de hoy radica en el hecho de que exigimos a los creyentes a vivir “conforme” o “de acuerdo” a lo que Dios pide en su Palabra cuando ni siquiera hemos comprendido los rudimentos de la identificación con Cristo en su muerte y en su cruz. En pocas palabras pretendemos vivir la vida de Cristo sin morir su muerte. Esto no funciona. Antes de resucitar Jesús debió...

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Yo pensaba

El segundo libro de los Reyes, en su capítulo 5, nos relata la historia de un general asirio de nombre Naamán. Afortunado en carrera militar y triunfante en tantas batallas, vivía derrotado por una enfermedad crónica que aún hoy le consume la vida a cualquiera: La Lepra. Fue una empleada de su propia casa, que había sido tomada cautiva en una de las tantas incursiones de este general al debilitado pueblo hebreo, quien le recomendó visitar al profeta Eliseo para que le cure de su enfermedad. Casi de mala gana aceptó la propuesta, total había probado con tantos médicos… Mientras se acercaba a la casa del profeta con sus camellos cargados de regalos pensaba: “Seguramente saldrá y me recibirá con los...

El segundo libro de los Reyes,...

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Piedad superficial

Prometemos lealtad en todos los ámbitos de nuestra vida. A veces incondicional y perpetua (como los votos maritales), otras condicionadas y cotidianas como mi compromiso laboral diario o mis obligaciones familiares. Algunos se esfuerzan por cumplirlas con responsabilidad haciendo honor a sus palabras, otros viven vidas displicentes e irresponsables faltando a sus obligaciones y rompiendo sus votos a cada paso. Esto es trágico, pero mucho más trágico se torna aun cuando esas promesas incumplidas van direccionadas a Dios. El texto arriba citado es tajante al respecto: “Vuestra lealtad es como nube matinal, y como el rocío de la madrugada, que se desvanece.” Son palabras de Dios y se pueden oír con cierto dejo de tristeza y melancolía. Como si Dios nos...

Prometemos lealtad en todos lo...

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Heridas curadas

Hay cosas que tardan en curarse. Los que sufren de diabetes, por ejemplo, tienen un problema con las lastimaduras. Por el nivel elevado de azúcar en la sangre, les cuesta más que cicatricen. La sangre coagula más lenta y toda herida tarda más tiempo en cerrarse. Las heridas del corazón tardan más tiempo todavía. Un desengaño, una traición, un insulto, un desplante, una falla, no deja marcas en la piel, pero deja el alma triste y muchas veces rencorosa, y cuesta mucho cerrar esa herida. Pero hay una herida que es más compleja. Es la lastimadura que nos hacemos por ser rebeldes contra Dios. Es cierto que nuestra rebeldía le hace doler el corazón a Dios y que nuestros pecados lo...

Hay cosas que tardan en curars...

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La puerta de tu corazón

Constantemente pasan personas por nuestra vida que no sabemos con qué intenciones se acercan. Es que se ha creado dentro de nosotros cierto mecanismo de defensa que nos impulsa a considerar como enemigos potenciales a toda persona que se acerque a nosotros. Es que hemos sido decepcionados tantas veces que ya nos cuesta creer en las personas. Por tal motivo necesitamos ese “espíritu de discernimiento” que la Biblia presenta. Pero ¿cómo tenerlo? ¿Cómo puedo estar seguro que estoy abriendo mi casa mi corazón y mi vida entera a alguien de quien desconozco sus intenciones?...

Constantemente pasan personas ...

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¡Tiene sentido la vida!

Muchas personas llegan a un punto en la vida donde no saben ni cómo ni hacia dónde ir, y quedan presas de la confusión y del desánimo. ¿Las causas? pueden ser muchas, algunas, o pocas. No es cuestión de cantidad, sino cuestión de enfoque. Frases como: “No puedo más”. “Hago las cosas solo porque tengo que hacerlas”; o lo que es peor: “Mi vida ya no tiene sentido”. ¿Las oíste alguna vez? ¿Está siendo hoy también tu discurso?...

Muchas personas llegan a un pu...

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SUEÑE EN GRANDE

Dios creó al ser humano con la capacidad de soñar. Característica única de esta especie. Las plantas no tienen sueños, los animales no se ponen metas para el próximo año. Buscan la manera de sobrevivir instintivamente, obvio, pero no sueñan con ideas de mejorar. Nosotros sí. Porque fuimos creados a imagen de Dios, con vidas con propósito fijados en un Dios que también planifica y se pone metas y tiene grandes sueños para sus criaturas. Somos seres creados, no productos de la evolución. Los sueños no evolucionan ni mutan genéticamente de animales privados de esta facultad. Son implantados por la mano creadora de un Dios que es grande, las cosas que emprende son grandes, y quiere que sus criaturas piensen en...

Dios creó al ser humano con l...

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Receta para el fracaso

Si hay algo que destaca en la vida de Jesús es que nunca fue su meta complacer a todos. Con excepción de su Padre, Quien le había comisionado para redimir a la humanidad, los demás nunca fueron motivo para dudar de su convicción ni de su comisión. Es que si vas a dirigir una orquesta debes aprender a darle la espalda al público. Nos embarcamos en proyectos que tienen como germen la aprobación de alguien cuando ni siquiera podemos estar seguros de cuáles sean sus motivaciones. Tal vez te aplaudan en algún momento, pero ¿y Dios? ¿Qué opina Él? ¿De qué me sirve el aplauso de todo el teatro si no tengo el aplauso de mi maestro?… Muchos dan diferentes recetas...

Si hay algo que destaca en la ...

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