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Arriba

Decisión crucial

“127 horas” es una película de drama y suspenso protagonizada por James Franco. El film está basado en una historia real de Aron Ralston, el escalador de montañas estadounidense que se amputó el brazo para liberarse después de quedar atrapado bajo una roca durante más de 5 días entre abril y mayo de 2003. El 25 de abril de 2003, Aron se prepara para un día de Barranquismo en el Parque Nacional Tierra de Cañones, de Utah. A medida que desciende, una roca se sacude y se suelta, cayendo hacia el fondo del cañón y atrapando su brazo derecho contra la pared. Inicialmente grita pidiendo ayuda, pero el extremo aislamiento de su ubicación significa que nadie está al alcance para escucharle. Como se resigna al hecho de que él está solo, comienza la grabación de un video-diario en su cámara y usa su multi-herramienta de bolsillo para intentar debilitar la roca. También comienza su racionamiento de agua y alimentos.

Como se da cuenta que sus esfuerzos por socavar la roca son inútiles, decide cortar su brazo. Envuelve el muñón y toma una foto de la roca que lo atrapó. A continuación, se abre paso por el cañón, donde se ve obligado a subir en una pared rocosa de 65 metros y caminar varios kilómetros, agotado y cubierto de sangre, finalmente se encuentra con una familia después de un día de caminata. La familia envía ayuda y Ralston es evacuado por un helicóptero de la Patrulla Utah Highway.

Así como Aron, muchas veces tú y yo debemos tomar la dura decisión de “cortar” con cosas que nos “atan” a esta sociedad de muerte. Cosas, personas, hábitos, planes y gustos que fueron indispensables ayer, pero hoy nos estorban. Son momentos difíciles, duros, cruciales. Son esos momentos donde tienes que decidir si continuar vivo pero hundiéndote por el peso, o despojarte, abandonar, renunciar, entregar y vivir. La vida es una constante renuncia, una constante entrega. Jesús vino a enseñarnos esa forma de vivir. La única. No hay otra.

Pensamiento del día:

Hasta en sus últimos momentos Jesús vivió entregando: “Padre, en tus manos entrego mi Espíritu”.

Pablo Martini