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Leyes sin castigo

 

Sucedió en Washington, Estados Unidos. Cierta vez promulgaron una ley exigiendo un impuesto sobre la venta de gasolina, pero los legisladores cometieron un grave error  al olvidar las sanciones que se aplicarían en los casos en que hubiera infracción de ley. Al comienzo, algunos vendedores se tomaban el trabajo de cobrar el impuesto y enviarlo al departamento de hacienda pero al ver que otros no lo hacían y no recibían ninguna sanción por no estar estipulada la pena, pronto todos dejaron de cobrar ese impuesto.

Para hacer la ley efectiva, fue necesario realizar una reunión extraordinaria donde los legisladores se reunieron para reglamentar la pena correspondiente. De la misma manera, los hombres no harían ningún caso de las leyes de Dios si Él no hubiese estipulado los castigos consecuentes por violar sus preceptos.

Enfermedades como el SIDA, la sífilis, la cirrosis  o el cáncer de piel no son más que el cumplimiento de disposiciones divinas sobre los que no guardan sus consejos, aunque el hombre se lo atribuya a causas naturales. Así mismo, desastres naturales como inundaciones, contaminación ambiental e incendios, denotan los claros juicios de Dios que caen sobre la humanidad como consecuencia de no acatar sus leyes. Dios es el autor de las leyes de la naturaleza y de su función en este mundo. El hombre y la mujer que continúa en su loca carrera de vivir su vida ignorando que Dios les ve y pensando que no habrá castigo al traspasar sus leyes, va camino a la muerte, desestima el amor y la justicia de Dios y se prepara para un horrendo final. “Recibiendo en sí mismo el castigo que merecía su perversión”, como lo expresa el apóstol Pablo en el primer capítulo de Romanos. Dice también Hebreos 10:31: “Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo”.

Mira al cielo. Allí, en lo alto, muy alto, hay un Dios soberano sentado en su trono que te ve y un día será tu juez. Hoy advierte y espera que todos se arrepientan pero habrá un tiempo en que ya todo será tarde. ¡Vive en miras a ese gran día!

 

PENSAMIENTO DEL DÍA:

VIOLAR LAS LEYES DE DIOS ES SUBESTIMARLE COMO JUEZ SOBERANO.

Pablo Martini