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Jul 19

Job 4:4-5

 Desánimo del caído

La verdad no puedo entender lo insensibles que podemos llegar a ser. Alguien está pasando por pruebas o dificultades ya sea su culpa o no, pero está en medio de un intenso dolor y nos ponemos en el papel de jueces diciendo: “ahora tú también sufres, ¿a ver qué haces?” solemos ser realmente crueles y no podemos percibir la magnitud de nuestras palabras hasta que estemos en una situación similar. Ninguna tragedia se puede comparar, no hay recetas, no existen planes de contención, sólo hipótesis o una leve idea de lo que podría ayudar al que sufre, porque cada situación es única y cada individuo reacciona de forma diferente. Pero sí hay una constante: “los que critican y sermonean”.

Una de las cosas que tuve que arrepentirme en mi vida cuando pasé por tribulaciones fue de haber sido inflexible e incomprensivo con los que sufrían, yo los juzgué y los abrumé con sermones, pero no los acompañé en medio del dolor. No importa cuánto sepas o cuánto tiempo hayas pasado en los caminos de Dios, cuando estás en tribulación es tu nuevo momento y todo lo que sabes y has aconsejado a otros ahora no sirve, tienes que aprender lo que Dios quiere enseñarte en ese momento. No puedes exigir que se levante y deje de llorar, que ya no sufra porque aún no ha terminado este desierto. Es un camino doloroso pero vas a superarlo, las fuerzas de Dios no se acaban, es más comienzan a actuar cuando las tuyas se acaban. Así que ¡Ánimo! No vas a caer y quedarte solo, Dios y nosotros estamos a tu lado. Busca a un amigo y tomen un café con Dios aun en medio de las pruebas.

¿Te sientes incomprendido?

¿Mides tus palabras para aconsejar a otros?

Si no puedes controlar tu lengua es mejor que estés callado.

 

Nelson Cabrera

Nací en Posadas, Misiones, Argentina en 1977. Estudié diferentes cosas entre esas arte y teología. Vivo en Ecuador desde 1999 sirviendo a Dios, trabajando con niños y jóvenes. He pasado por muchas circunstancias buenas y malas, que me permitieron conocer a Dios de un modo personal e íntimo. Puedo compartir de aquello que Dios ha puesto en su Palabra y en mi corazón, pero por sobre todo lo que me ha dejado ver de su gloria. No es tan simple entender lo que pasa en la vida, ni tan simple explicarlo, pero quiero que juntos podamos ponerlo de un modo sencillo. Disfruta esto tanto como yo lo hice.